Cuando todo comienza a parecernos verdad (o mentira)

cable_expuesto

A veces me asalta la inquietante sensación de estar viviendo en una novela de ciencia ficción.

Hoy mismo me pasó cuando miraba unas fotos del movimiento anti-apartheid en la Sudáfrica

de los noventa. Se me ocurrió pensar que las fotos eran falsas. Eran fotos tan buenas y

retrataban tan bien la pureza del sufrimiento, los instantes difíciles y tensos de la humanidad,

que parecían de mentira. Es decir, bien pudieron haber sido fotos de una película.

Por favor, no piensen un segundo que sospecho que todo aquello no sucedió y que las fotos

son un montaje. Es todo lo contrario. Desperté del trance con cólera, tuve que corregirme al

volver a ver la aspereza de las imágenes y hacer nota mental que esa sangre fue real, que

salió del cuerpo de un ser humano auténtico, de un hombre que alguien perdió de su vida aquel

día.

 

El mundo actual parece estar en camino de declarar inexistente la frontera que separa lo real

de lo imaginario. Estamos tan inmersos en el mundo de las imágenes, y tan acostumbrados a

tomar decisiones basados en las imágenes que vemos en Internet, anuncios publicitarios,

películas y demás, que copiar la realidad se ha vuelto una actividad cotidiana. Tenemos tanto

acceso a experiencias alternas, que con frecuencia se nos confunden con la realidad y todo

comienza a parecernos verdad (o mentira). A mi parecer, hemos comenzando a vivir, a nivel

consciente, en universos paralelos. Esto que describo no es un pensamiento articulado, sino

una sensación fugitiva que emerge y luego se esconde, pero que cada vez que reaparece luce

más clara.

 

Cuatro amigos con iPhones en un restaurante prestan poca atención a la calidad del diálogo

que intentan sostener. Nos choca, sí. (También es una falta de respeto.) Pero hasta cierto

punto es inevitable. Nos encaminamos a nuevas maneras de entender lo que nos rodea. Esa

otra interacción humana que se tiene por txt, o mejor aún por Facetime, es real. Real de una

manera diferente, pero real. Y puede que para algunos sea una realidad más conmovedora que

el contacto al que estamos acostumbrados.

 

Esta época en la que estamos no debería pensarse como la grandilocuencia de lo hueco. Es

mejor no pensar que estamos perdiendo algo, más bien deberíamos buscar la manera de

obtener provecho de estos cambios. Luego se verá su significado a largo plazo. Apenas nos

preparáramos para enfrentar grandes descubrimientos en la física, las matemáticas, la

neurociencia, la filosofía, la astronomía, y demás disciplinas elementales que evidencian la

evolución de la mente humana. El mundo sigue en marcha, aunque no pensemos que sea

progreso.

 

No insistamos entonces en construir mejores fronteras entre lo real y lo imaginario. Sabemos

que es gratificante dividir lo que percibimos entre la realidad y la ficción, la verdad y la mentira,

lo bueno y lo malo, convencidos de que siempre estamos del lado correcto. Pero en este caso

es mejor dejar que lo que vaya a suceder suceda. Nuestro mejor compás es solidificar esas

cosas que son comunes al individuo y su sociedad, no importa en qué lado estemos

operando. Los principios morales, las virtudes humanas. El amor. Después del eclipse entre

opuestos, lo que importarán son las demás cosas.

 

Esta es la primera colaboración, el primer cartucho compartido de Grace Robiou. Puedes visitar su blog aquí.

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *